Antes de que labrara la tierra, me apresure a recoger unas deliciosas espinacas silvestres de las que se suelen criar por estas tierras y que por supuesto que no tienen ni comparación con ningunas otras ya que estas tierras son las propias. Después de quitarles los tallos limpiarlas, las guisamos con productos de la zona y lo más naturales posibles, como el mismo culantro que recogimos también de la tierra. E aquí un ejemplo de cómo lo prepara en su blog Ana, una paisana.
Después, todo quedó molido por las gradas del tractor.
Mientras yo, en mi huerto.
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